Me senté frente a ella
sólo la observaba
y ella, sin piedad
me hacía recordar
que siempre tuve libertad.
sólo la observaba
y ella, sin piedad
me hacía recordar
que siempre tuve libertad.
Sus afamadas
y brillantes compañeras
reían exhacerbadas
al ver como yo las miraba.
Yo no tenía palabras
y ellas sólo reían y reían
por compasión y nada más
me regalaron las delirantes letras plasmadas
en esta libreta olvidada.
y ellas sólo reían y reían
por compasión y nada más
me regalaron las delirantes letras plasmadas
en esta libreta olvidada.
aveces estoy mal, aveces estoy bien... te daré mi corazón para que juegues con él
ResponderEliminarluna llena, piel canela, dame noches de placer.
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