Un día, no importa cual, de cualquier año vencido, Nada y Todo se conocieron, él la miró y de Nada se enamoró. Nada tenía mucha belleza e inteligencia, aunque eso no era Todo.
- Hola, ¡tú sí que eres guapa!
- Hola, soy Nada
- ¿Nada?
- Sí, ¿tienes problemas de audición?
- No, soy Todo
- ¿Todo?
- Sí, ¿tienes problemas de adución?
- No, soy Nada.
Entre diálogos entorpecidos, lograron una noche a bar cerrado conversar hasta que el sol adviertiera que era hora de separarse.
- Nada, ¿podemos volver a vernos?
- Todos siempre dicen lo mismo, luego de dos o más cita al conseguirme, se van.
- ¿Al conseguirte?
- Si, recuerda que soy Nada, lo que Todos quieren.
- Yo no soy Todos, soy Todo. Perdí la S, cuando te vi.
- Está bien, como quieras.
RE MEOWWWWWWWWWWWWW
ResponderEliminar